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La selección de personal directivo

La selección se define como aquella actividad organizada que, una vez especificados los requisitos y cualidades que han de reunir los candidatos para determinadas labores, identifica y mide las cualidades actuales y potenciales, las características de la personalidad, los intereses y las aspiraciones de los diversos participantes en el proceso, para elegir al que se aproxima más al . La selección de personal no es nunca un fin sino un medio.

Veamos como Ike nos describe los criterios de Marshall, Jefe de E.M. de los EE.UU durante la Segunda Guerra Mundial, a la hora de seleccionar a los responsables de las diferentes jefaturas.

“El General Marshall dedicaba detenida y seria atención a la selección de personal destinado a puestos esenciales en Comandancias de ultramar y en el departamento reorganizado. A veces indicaba claramente a quienes consideraba incapaces de desempeñar altos cargos; entre ellos estaba uno que parecía muy solícito en procurarse ascensos. Una recomendación de cualquier procedencia a favor de un determinado individuo del Ejercito se volvía contra el si el jefe de E.M. llegaba a enterarse. Yo estaba en su despacho un día cuando alguien le llamó por teléfono, al parecer interesándose por el ascenso de un amigo suyo; y su respuesta fue:

-Si es amigo suyo, lo mejor que puede usted hacer por él es no mencionarme su nombre.

Otra cosa que le molestaba era cualquier intento de endosar la carga a otro, especialmente a él. A menudo advertía que le era fácil encontrar un millar de hombres para ejecutar tareas específicas, pero que abundaban en exceso los inservibles para puestos de responsabilidad, porque le ponían continuamente en el trance de tomar decisiones. A su entender, sus principales ayudantes debían pensar y obrar por cuenta propia dentro del campo de sus especialidades, doctrina muy ensalzada en nuestras Escuelas militares, pero poco practicada en tiempo de paz.

Por otra parte, le inspiraban desprecio todos los que atendían por si mismos a los menores detalles, pues los creía incapaces para cuidar de problemas bélicos de más consideración. Otro tipo de individuos poco gratos al general Marshall era el del personaje truculento, que confunde la firmeza y el brío con los malos modales y la descortesía deliberada. También evitaba a los que sentían demasiada inclinación por la luz de magnesio; y los que eran demasiados estúpidos para comprender que la autoridad en conferencia, aún con subordinados, es tan importante como en el campo de batalla.

Además, el general Marshall no podía aguantar al pesimista, al sujeto que constantemente pintaba las dificultades con los más negros colores y encontraba siempre escasos los medios disponibles para superarlas. Nunca nombraba a un oficial para un puesto de responsabilidad a menos de tenerle por partidario entusiasta del proyecto de que se tratara, y convencido del éxito final. Creía en la ofensiva.

Algunas veces, como es natural, había que elegir entre oficiales que no se ajustaban por completo a tales ideas. Pero cuando hacía excepciones, era fácil de ver que el general Marshall mantenía siempre una reserva mental permanente y positiva.”

Categorías:Gestión de personas
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