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La resignación del Líder

La derrota en El Alamein en 1942 produjo en el Mariscal de Campo Erwin Rommel un amargo sabor. La fortaleza de su oponente, el ahora todopoderoso 8º Ejército británico, al mando del también General Bernard Montgomery, frente a la debilidad, el cansancio y el “sobrevalorado” alemán Afrika Korps y sus aliados italianos, no hacía más que presagiar una gran derrota. Estas palabras del “Zorro del Desierto” no dejan lugar a duda de cuales eran sus pensamientos tras esa derrota:

A menudo resulta poco ventajoso poseer una buena reputación como militar. Uno mismo conoce las propias limitaciones, mientras los demás exigen milagros y atribuyen cada una de sus derrotas a mala voluntad.

rommel

Cuando las organizaciones establecen sus planes estratégicos ¿Tienen en cuenta sus recursos y capacidades? ¿establecen objetivos alcanzables? ¿Están atentas a la situación y posicionamiento de la competencia en el mercado? ¿Establecen planes de contingencia?

En Rastenburg (Cuartel General de Adolf Hitler y su OKH) y en Roma (donde Benito Mussolini tenía su Cuartel General) no tuvieron en cuenta las advertencias, amenazas y exigencias de más y mejores aprovisionamientos para el Ejército de África. El clamor de Rommel, sus palabras y escritos, se los había llevado el viento. Las fatales consecuencias no se hicieron esperar.

¿Ocurre algo similar en nuestras organizaciones? ¿Que pasa cuando el fracaso de abordar un nuevo proyecto, un nuevo mercado, una nueva reestructuración, etc., para el que no se estaba preparado, sucede?

Otra reflexión interesante podría estar en el sentido del compromiso de nuestros directivos. ¿Tienen todos la misma consciencia que tuvo Rommel? O, por el contrario, solo piensan en sus propios intereses y no advierten de los peligros y de las situaciones que un crecimiento desbordado puede suponer a medio corto plazo. En España tenemos recientes ejemplos de multinacionales, que de forma inesperada han mostrado su parte más débil y en las que se ha dejado entrever, la clara falta de compromiso de sus directivos y su escaso compromiso con la organización.

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